miércoles, 14 de mayo de 2014

Misión Permanente, Misión Plaza

Monseñor Saúl Figueroa

“Jesucristo es el camino a la Serenidad”

 Prensa Diócesis Puerto Cabello/Fotos: Hectnil Sanchez

Desde el pasado domingo 4 de mayo y hasta el próximo domingo 15 de junio, las comunidades Neocatecumenales de la Diócesis De Puerto Cabello, realizan por segundo año consecutivo la Gran Misión Evangelizadora en las plazas de la ciudad. La Misión Plaza forma parte de la Misión permanente y del proyecto misionero de la Diócesis. La Misión Permanente está preparando a través de la Escuela Diocesana las pequeñas comunidades y prevé todo lo que tiene que ver con la Misión Ambiental la cual está relacionada con los sectores humanos; niños, adolescentes y jóvenes, así lo dio a conocer el Obispo de la Diócesis de Puerto Cabello, Monseñor Saúl Figueroa Albornoz, quien participo el pasado domingo en el malecón.



 El tema que se desarrollo en la jornada fue ¿Quién eres Tú? ¿Para qué vives y cuál es el sentido de tu vida? Durante la intervención Monseñor hablo a los presentes sobre el misterio del ser humano; “nadie está excepto a los problemas, pero si creemos en Dios estos serán más tolerables. La Resurrección es confianza es seguridad en sí mismo para salir adelante. Jesucristo es el camino a la serenidad. Seamos testigos de la Resurrección viviendo en paz con el prójimo, siendo solidarios y perdonando al enemigo", además exhorto a los presentes a ser Misioneros de Jesús y dar a conocer su mensaje a los demás.







Este domingo 18 de mayo, será el tercer encuentro donde se desarrollara el Anuncio del Kerigma que es el primer anuncio del evangelio o predicación misional para suscitar la fe… También lo podemos definir como -primer anuncio lleno de ardor que un día transformó al hombre y lo llevó a la decisión de entregarse a Jesucristo por la fe-, habrá animación musical e igualmente contara con la asistencia del Obispo. Puedes asistir a la plaza más cercana a tu residencia en los siguientes horarios:

Parroquia Catedral San José, Malecón 5:00pm.
Parroquia La Coromoto, Plaza La Coromoto 8:00am.
Parroquia Fatima Puerto Cabello Plaza de la Belisa 9:00am.
Parroquia Santa Rosa de Lima, Plaza La Sorpresa 9:30am.
Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, frente a la Iglesia 10:00am.
Parroquia Virgen del Valle en la Calle 12 vereda 6 de Santa Cruz 4:30pm.

domingo, 11 de mayo de 2014

11 de mayo 2014, 4º Domingo de Pascua

4º Domingo de Pascua
11 de Mayo de 2014

Lecturas de la liturgia
  • Primera Lectura: Hechos 2,14a.36-41
    "Dios lo ha constituido Señor y Mesías"
    El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: "Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías." Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos." Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: "Escapad de esta generación perversa." Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.
  • Salmo Responsorial: 22
    "El Señor es mi pastor, nada me falta."
    El Señor es mi pastor, nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar, / me conduce hacia fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas. R.
    Me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre. / Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque tú vas conmigo: / tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
    Preparas una mesa ante mí, / enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa. R.
    Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa del Señor / por años sin término. R.
  • Segunda Lectura: I Pedro 2,20b-25
    "Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas"
    Queridos hermanos: Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas os han curado. Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.
  • Evangelio: Juan 10,1-10
    "Yo soy la puerta de las ovejas"
    En aquel tiempo, dijo Jesús "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños." Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante."

sábado, 10 de mayo de 2014

Feliz día de la Madre

                        Feliz día de la Madre



Este domingo al celebrar el día de la madre celebramos también el día de la Santísima Virgen Madre María y el de nuestra Santa Madre Iglesia Católica.


En muchos países se celebra el segundo domingo de mayo el día de las madres, o durante este mes. Todos recordamos a nuestras madres en el día que dedicamos a ellas. Quizá algunos llorarán a la madre que ya dejó la tierra hace algún tiempo. Otros visitarán a su madre anciana, ya abuelita venerable, y le darán un regalo, comerán juntos y recordarán pequeñas historias de la infancia. Otros simplemente podrán usar el teléfono, porque se encuentran lejos de casa, y mamá espera con ansiedad la llamada del hijo ausente. Quizá alguno no sepa quién fue su madre, y llorará, esperando poder encontrar un día el rostro de la mujer que lo acogió y lo hizo nacer en algún hospital desconocido o en una casa particular...

También en un día de la madre podemos pensar en otras dos Madres. Una es la Virgen María, que, como le rezamos tantas veces, es nuestra Madre de los cielos. La otra es la Iglesia. Decir que la Iglesia es nuestra Madre implica sentirse hijos de Ella, sufrir cuando sufre, alegrarnos con sus alegrías. No resulta fácil, desde luego, “visitar a la Iglesia”, porque no tiene un domicilio fijo. Ni siquiera podemos pensar que la Iglesia viva encerrada en los templos o lugares de culto. La Iglesia, nuestra Madre, vive en cada uno. Todos los bautizados, cuando vivimos muy unidos al Santo Padre, cuando amamos a nuestros obispos, cuando participamos de la Misa los domingos, cuando acudimos a pedir misericordia en el sacramento de la confesión, cuando rezamos de corazón en la mañana o en la noche, cuando perdonamos a nuestros enemigos y ayudamos a todos... todos nosotros, con nuestros buenos y nuestros malos momentos, entretejemos esa misteriosa y grande realidad: la    Iglesia. 

Así que, en este día de la Madre, agradecemos a la Iglesia que nos haya hecho nacer como creyentes, que nos haya dado la fe en Jesucristo, que nos haya ayudado a amar a la Virgen María y al Papa. Y, a la vez, nos sentimos festejados: cada nuevo hijo de la Iglesia nos mira con cariño y nos dice: ¡gracias, católico fiel, por haberme dado la fe, por haberme hecho nacer al amor de Dios en la Iglesia! ¡Gracias, sí, a todos, porque cada nuevo hijo de la Iglesia es no sólo hermano nuestro, sino, en cierto sentido, “hijo nuestro”!

Día de la madre: a ti, Iglesia católica, Iglesia universal, Iglesia peregrina, triunfante, militante o purgante, ¡muchas felicidades!”




(Tomado del artículo autoría de P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net )

viernes, 9 de mayo de 2014

Jornada Mundial De Oración Por Las Vocaciones

Domingo 11 de mayo


Jornada Mundial De Oración Por Las Vocaciones

Este cuarto domingo de pascua la iglesia católica celebra la edición número 51 de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Los fines de esta Jornada son los que han sido establecidos y comentados en los Mensajes Pontificios dirigidos cada año a toda la Iglesia, dicha Jornada constituye un testimonio público de la comunidad en oración para obedecer el mandato del Señor: “Rogad al Dueño de la mies que envíe operarios a su mies” (Mt 9, 38; Lc 10, 2). Es el momento fuerte de una oración incesante;  reafirma, además, la primacía de la fe y de la gracia en lo relativo a las vocaciones consagradas. 
Aun expresando su estima por todas las vocaciones, la Iglesia, con ocasión de esta Jornada Mundial, centra su atención particularmente en las vocaciones consagradas: a los ministerios ordenados (presbiterado y diaconado); a la vida consagrada en todas sus formas (masculina y femenina, contemplativa y apostólica); a las sociedades de vida apostólica y a los institutos seculares en la variedad de sus funciones y de sus asociados; a la vida misionera, en el sentido concreto de  misión “ad gentes”.

Oración por Vocaciones

Dios Padre nuestro, te damos gracias por llamar a hombres y mujeres al servicio del Reino de Tu Hijo como sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y personas consagradas.  Envía tu Santo Espíritu para ayudarnos a responder a tu llamado de manera generosa y valiente. Que nuestra comunidad de fe apoye las vocaciones de amor sacrificial en nuestra juventud.  Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo, y con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
11 DE MAYO DE 2014 – IV DOMINGO DE PASCUA
Tema: Vocaciones, testimonio de la verdad

Queridos hermanos y hermanas:

1. El Evangelio relata que «Jesús recorría todas las ciudades y aldeas… Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas “como ovejas que no tienen pastor”. Entonces dice a sus discípulos: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”» (Mt 9,35-38). Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que «la mies es abundante». ¿Pero quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jesús es la humanidad, somos nosotros. Y la acción eficaz que es causa del «mucho fruto» es la gracia de Dios, la comunión con él (cf. Jn 15,5). Por tanto, la oración que Jesús pide a la Iglesia se refiere a la petición de incrementar el número de quienes están al servicio de su Reino. San Pablo, que fue uno de estos «colaboradores de Dios», se prodigó incansablemente por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Con la conciencia de quien ha experimentado personalmente hasta qué punto es inescrutable la voluntad salvífica de Dios, y que la iniciativa de la gracia es el origen de toda vocación, el Apóstol recuerda a los cristianos de Corinto: «Vosotros sois campo de Dios» (1 Co 3,9). Así, primero nace dentro de nuestro corazón el asombro por una mies abundante que sólo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por último, la adoración por la obra que él ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso de actuar con él y por él.

2. Muchas veces hemos rezado con las palabras del salmista: «Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño» (Sal100,3); o también: «El Señor se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya» (Sal 135,4). Pues bien, nosotros somos «propiedad» de Dios no en el sentido de la posesión que hace esclavos, sino de un vínculo fuerte que nos une a Dios y entre nosotros, según un pacto de alianza que permanece eternamente «porque su amor es para siempre» (cf. Sal 136). En el relato de la vocación del profeta Jeremías, por ejemplo, Dios recuerda que él vela continuamente sobre cada uno para que se cumpla su Palabra en nosotros. La imagen elegida es la rama de almendro, el primero en florecer, anunciando el renacer de la vida en primavera (cf. Jr1,11-12). Todo procede de él y es don suyo: el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, pero —asegura el Apóstol— «vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios» (1 Co 3,23). He aquí explicado el modo de pertenecer a Dios: a través de la relación única y personal con Jesús, que nos confirió el Bautismo desde el inicio de nuestro nacimiento a la vida nueva. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en él, amándole «con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser» (Mc 12,33). Por eso, toda vocación, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un éxodo de sí mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagración religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios. Es un «éxodo que nos conduce a un camino de adoración al Señor y de servicio a él en los hermanos y hermanas» (Discurso a la Unión internacional de superioras generales8 de mayo de 2013). Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro corazón (cf. 1 P 3,15) para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al prójimo. No debemos tener miedo: Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración.

3. También hoy Jesús vive y camina en nuestras realidades de la vida ordinaria para acercarse a todos, comenzando por los últimos, y curarnos de nuestros males y enfermedades. Me dirijo ahora a aquellos que están bien dispuestos a ponerse a la escucha de la voz de Cristo que resuena en la Iglesia, para comprender cuál es la propia vocación. Os invito a escuchar y seguir a Jesús, a dejaros transformar interiormente por sus palabras que «son espíritu y vida» (Jn 6,63). María, Madre de Jesús y nuestra, nos repite también a nosotros: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Os hará bien participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energías. La vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una auténtica vida eclesial. Ninguna vocación nace por sí misma o vive por sí misma. La vocación surge del corazón de Dios y brota en la tierra buena del pueblo fiel, en la experiencia del amor fraterno. ¿Acaso no dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35)?

4. Queridos hermanos y hermanas, vivir este «“alto grado” de la vida cristiana ordinaria» (cf. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31), significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros. Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf. Mt 13,19-22). Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales» (Homilía en la misa para los confirmandos, 28 de abril de 2013). A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orientéis la pastoral vocacional en esta dirección, acompañando a los jóvenes por itinerarios de santidad que, al ser personales, «exigen una auténticapedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte31).

Dispongamos por tanto nuestro corazón a ser «terreno bueno» para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar así fruto. Cuanto más nos unamos a Jesús con la oración, la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto más crecerá en nosotros la alegría de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha será abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidiéndoos que recéis por mí, imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.
Vaticano, 15 de Enero de 2014



FRANCISCO

Pagina Diocesana, viernes 9 de mayo 2014, Diario La Costa.


martes, 6 de mayo de 2014

Beata Madre María de San José

7 de Mayo

Beata Madre María de San José   

La primera Beata venezolana: Laura Evangelista Alvarado Cardozo, la Madre María de San José. Hija de Clemente Alvarado y Margarita Cardozo, nació en Choroní, un pueblo del Estado Aragua, en Venezuela, el 25 de Abril de 1875. 





Desde su infancia llevó una vida cristiana ejemplar. A los cinco años de edad se trasladó con su familia a vivir en la ciudad de Maracay, capital del mismo Estado. A los trece, se consagró al Señor cuando en su Primera Comunión el 8 de Diciembre de 1988, día de la Inmaculada Concepción de María Santísima, le hace su voto de virginidad. De aquí y hasta su muerte vivirá sólo para El, en pobreza y humilde         sencillez. 

En 1892, a los diecisiete años, le impusieron el santo escapulario de la Virgen del Carmen. Luego en 1893, el sacerdote Justo Vicente López Aveledo fundó la Sociedad de las Hijas de María y Laura pasa a formar parte de ella, renovando así sus primeros votos de virginidad perpetua, también un día 8 de Diciembre.

De los 18 años en adelante, asesorada por su director espiritual el Pbro. López Acevedo, comenzó a dedicarse al servicio de los más pobres. El mismo Pbro. en 1893, fundó el Hospital San José, el primero de Maracay, en beneficio de la clase desposeída y allí comenzó su          labor.

Próxima a cumplir sus 24 años, Laura recibió del padre López la dirección y administración del hospital. Fundó igualmente el padre López la congregación religiosa de las Agustinas Recoletas en Venezuela entrando a formar parte de ella y a cuya cabeza ingresa Laura Evangelista en 1903 como Superiora de la comunidad, desde entonces se le llamó Madre María de San José. 

Muchas fueron las obras hechas por esta congregación en el país, dirigidas por la Madre María de San José, desde orfelinatos hasta asilos de mendigos, casas maternas, hospitales, escuelas, albergues, y otras. Después de una fructífera vida de sacrificio, caridad y ferviente amor por Jesús Eucaristía, muere santamente la Madre María en Maracay el 2 de Abril de 1967, a los 92 años de             edad. 




                                                   Primera Beata de   Venezuela 



Sus exequias se efectuaron con emotivas honras fúnebres, luego de permanecer sus restos tres días en capilla ardiente. Hoy, reposan en la Capilla de las Hermanas Agustinas del Hogar "Inmaculada Concepción" de Maracay donde transcurrió la mayor parte de su vida.

El proceso de su Beatificación comenzó en 1978. En 1982, ocurre la curación de la hermana Teresa Silva inválida por penosa enfermedad a quien la Madre le había profetizado su curación años antes. Este milagro, obtenido de la misma Madre, fue aprobado por decreto papal de Juan Pablo II en 1993. En 1994, es trasladado su cuerpo incorrupto al sarcófago de cristal para la veneración de sus hijas espirituales y fieles. El día 7 de Mayo de 1995 se realizó la ceremonia de su Beatificación. Los venezolanos nos sentimos realmente orgullosos de nuestra primera Beata: María de San José y oramos por su pronta            Canonización.


Beatificación


Desde 1967 numerosas personas visitan diariamente el sepulcro de nuestra Madre María, en actitud de súplicas o de acción de gracias por continuos favores recibidos. Su fama de santidad trascendió las fronteras de la patria, lo que motivó la apertura del proceso de Beatificación por parte de las Hermanas con la asesoría del P. Eugenio Ayape (Agustino Recoleto). Se comienza entonces con la investigación y recopilación de datos, documentos y testimonios y en la publicación de varias obras de carácter histórico, más un boletín trimestral informativo. Desde el año 1982 el P. Romualdo Rodrigo se constituye Postulador de la Causa de Beatificación y Canonización de nuestra Madre fundadora, la cual se inicia en Maracay el 9 de Octubre de 1983 en celebración Eucarística presidida en la Catedral Mons. Feliciano González, quien la declara SIERVA DE DIOS. Dicho proceso Diocesano queda clausurado el 13 de julio de 1986, trasladando toda la documentación a Roma, donde es estudiada por Consultores, Teólogos, Cardenales y Obispos con positivos resultados. El 7 de mayo del 1992, el Santo Padre promulga el decreto sobre la Heroicidad de las virtudes, por el cual nuestra Madre María recibe el título de VENERABLE, para continuar con el estudio del Milagro de curación de la Hna. Teresa Silva, atribuído a la intercesión de nuestra fundadora, el cual fue aprobado por unanimidad y fue presentado ante el Papa Juan Pablo II, quien a su vez lo aprueba formalmente mediante el decreto del 23 de diciembre de 1993. Como requisito para la Beatificación, se exhumaron los restos mortales de la VENERABLE María de San José, el 19 de enero de 1994, hallándose su cuerpo intacto. Es Beatificada por S.S. Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro en Roma el 7 de Mayo de 1995, constituyéndola así PRIMERA BEATA DE VENEZUELA.

jueves, 1 de mayo de 2014

San José Obrero

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San José Obrero

La Iglesia Católica celebra hoy 1 de mayo en todo el mundo la fiesta de San José Obrero, instituida por el Siervo de Dios Pío XII, en 1955, para que -como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro - "el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias".
En ese 1 de mayo, Pío XII, ante los obreros reunidos en la Plaza de San Pedro, también manifestó su deseo de que San José “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.
El Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero como una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación.
Hoy celebramos al padre nutricio de Jesús, justo y humilde carpintero de Nazaret, que pasa la vida no sólo en la meditación y la oración, sino también en las fatigas de su artesanía. José es el símbolo de la prudencia, del silencio, de la generosidad, de la dignidad y de la aplicación en el trabajo; también lo es de los derechos y de los deberes respecto del trabajo. San José fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra, y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días.
Recordamos hoy a todos los trabajadores de nuestra patria y del mundo, pidiendo al cielo para que sean instrumento de paz, de evangelización, de serena inteligencia, de valor y de confianza en sí mismos, de esperanzas de bien y de fervientes voluntad, dignos y sin retaceos en la hermandad de los hombres.
Hoy todos demos gracias a Dios por tener un trabajo, el Obispo de la Diócesis de Puerto Cabello, Monseñor Saúl Figueroa oficiara una Santa Misa a las 10:00 de la mañana en la Iglesia San José Obrero ubicada en el barrio San José, La Elvira.