viernes, 6 de febrero de 2015

Jornada Mundial del Enfermo 2015


Nuestra Diócesis se prepara para celebrar, este miércoles 11 de febrero, en el Santuario Diocesano Santo Cristo de la Salud de Borburata, la "Jornada Mundial del Enfermo" por intersección de Nuestra Señora de Lourdes, Eucaristía a las 10:00 de la mañana presidida por nuestro Obispo Monseñor Saul Figueroa Albornoz, concelebrada por el Clero Diocesano. Tal como lo recuerda el Papa Francisco en su mensaje para esta Jornada, esta celebración fue instituida por San Juan Pablo II y es una invitación a centrar la mirada en los enfermos y en aquellos que dan su vida y tiempo para ayudarlos.

Acude con Fe y Devoción, ademas es uno de los lugares previsto por nuestro Obispo Saul Figueroa  para lucrar la indulgencia plenaria tal y como lo manifiesta en su EXHORTACIÓN PASTORAL:"...durante este Año TODOS LOS FIELES arrepentidos, que se hayan confesado y comulgado sacramentalmente y recen por las intenciones del Sumo Pontífice, podrán lucrar la indulgencia plenaria de la pena temporal de sus propios pecados y también como sufragio por las almas de los fieles difuntos... y en la visita piadosa, incluyendo las condiciones anteriores, el rezo de la Liturgia de las Horas o dedicar un período de tiempo para meditar con piedad, concluyendo con el Padrenuestro, la Profesión de fe e invocaciones a la bienaventurada Virgen María".

 Oración: 
Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana, mira con piedad a (se dice el nombre), que está enfermo y necesita ser curado en el cuerpo y en el espíritu.

Reconfórtalo con tu poder para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males; y, ya que has querido asociarlo a tu Pasión redentora, haz que confíe en la eficacia del dolor para la salvación del mundo.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
A continuacion:

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015
Sapientia cordis.
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies»
(Jb 29,15)
Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a ustedes que llevan el peso de la enfermedad y de diferentes modos están unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a ustedes, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.
2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).
Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos  que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.
4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay con frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicieron» (Mt 25,40).
Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).
5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb 2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.
La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).
También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.
6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.
Vaticano, 3 de diciembre de 2014
Memorial de San Francisco Javier
FRANCISCUS

lunes, 2 de febrero de 2015

EXHORTACIÓN PASTORAL DE MONS. SAUL FIGUEROA EN OCASIÓN DEL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

“ALEGRAOS”
EXHORTACIÓN PASTORAL CON OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN DEL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA EN LA DIÓCESIS DE PUERTO CABELLO

A los Sacerdotes, Consagrados y Consagradas y Fieles Laicos:
1.- El Santo Padre Francisco ha convocado el  Año de la Vida Consagrada con motivo del 50 aniversario de la Constitución dogmática Lumen gentium,  en cuyo  el capítulo sexto trata sobre  los religiosos, así como el Decreto Perfectae caritatis sobre la renovación de la vida religiosa y por el V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Este Año comenzó el pasado 30 de noviembre,  y terminará con la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero de 2016.
2.- Los objetivos para este Año son  los mismos que Juan Pablo II propuso   en la Exhortación apostólica postsinodal Vita consecrata: «Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir. Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas» (Juan Pablo II V.C.110).

3.- Para nuestra Diócesis, el Año de  la Vida Consagrada  no es un   elemento ajeno  a  nuestro plan diocesano de pastoral,  al contrario,  es  una oportunidad para el  enriquecimiento y motivación del mismo. Tengamos presente su objetivo general: REALIZAR UNA INTENSA ACCION PASTORAL QUE PERMITA A CADA UNO DE LOS HABITANTES DE PUERTO CABELLO,   CONOCER LOS DONES DEL SEÑOR  PARA CONSEGUIR  UNA DIÓCESIS  MAS UNIDA A CRISTO,TOMANDO EN CUENTA  PARTICULARMENTE  LAS  PRIORIDADES DE LA PRIMACÍA DE LA GRACIA, LA MISIÓN, LA  PASTORAL VOCACIÓNAL, LA COMUNIÓN DE BIENES Y LA SOLIDARIDAD, VISTAS DESDE LAS DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN, LA ESPIRITUALIDAD Y la  COMUNIÓN.

4.- En lo que atañe a la Primacía de la gracia,  la Vida consagrada tiene como objetivo primario ser una manera concreta de vivir la santidad. En efecto, los consagrados buscan dar gracias a Dios según sus carismas.  Abrazar el futuro con esperanza, confiados en el Señor, al cual  ofrecen toda su vida. Y vivir el presente con pasión, evangelizando la propia vocación y testimoniando al mundo la belleza del seguimiento de Cristo. La vida consagrada es una manifestación del seguimiento de los consejos evangélicos y un preludio de los bienes futuros. (Cf. Francisco, Carta Apostólica, I 1-3)
Por otra parte,  los consagrados también buscan  vivir la santidad en el contexto de una espiritualidad de comunión. Como decía Juan Pablo II «el gran desafío que tenemos ante nosotros» en este nuevo milenio es  «Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión».
La comunión se practica ante todo en las respectivas comunidades del Instituto. Se trata de buscar la acogida y la atención recíproca, de practicar la comunión de bienes materiales y espirituales, la corrección fraterna, el respeto para con los más débiles. Es «la mística de vivir juntos» que hace de nuestra vida «una santa peregrinación». 
Al mismo tiempo, la vida consagrada está llamada a buscar una sincera sinergia entre todas las vocaciones en la Iglesia, comenzando por los presbíteros y los laicos, (Cf. Francisco II 3). También las personas consagradas tienen también un papel significativo dentro de las Iglesias particulares para el desarrollo armonioso de la pastoral diocesana. Los carismas de la vida consagrada pueden contribuir poderosamente a la edificación de la caridad en la Iglesia particular. (Cf. Juan Pablo II, VC 48).

5.- Respecto a la Misión, les exhorto como  dice el Santo Padre, a salir de sí mismos para ir a las periferias existenciales. «Id al mundo entero», fue la última palabra que Jesús dirigió a los suyos, y que sigue dirigiéndonos hoy a todos nosotros (cf. Mc 16,15).  Acompañar a personas que han perdido toda esperanza, familias en dificultad, niños abandonados, jóvenes sin futuro alguno, enfermos y ancianos abandonados, ricos hartos de bienes y con el corazón vacío, hombres y mujeres en busca del sentido de la vida, sedientos de lo divino, (Cf. Exhortación Apostólica II, 4). Por ello les invito con fuerza a participar en la Misión Continental, tomando para sí la evangelización de algunos sectores de nuestras parroquias que están desatendidos.

6.- También espero de ustedes, como  dice el Santo Padre,  gestos de solidaridad. De acogida a los refugiados, de  cercanía a los pobres, de creatividad en la catequesis, en el anuncio del Evangelio, en la iniciación a la vida de oración. Por tanto, espero que se aligeren las estructuras, se reutilicen las grandes casas en favor de obras más acordes a las necesidades actuales de evangelización y de caridad, se adapten las obras a las nuevas necesidades. (Cf. Francisco II, 4). Que bueno sería que se impusieran  este año ayudar a fundar, junto  con los párrocos, las   Caritas parroquiales.

7.- También, siguiendo al santo Padre,  les exhorto a que  este Año  sea un tiempo de Alegría, “Alegraos”. «Donde hay religiosos hay alegría». Estamos llamados a experimentar y demostrar que Dios es capaz de colmar nuestros corazones y hacernos felices, sin necesidad de buscar nuestra felicidad en otro lado. Que entre nosotros no se vean caras tristes, personas descontentas e insatisfechas, porque «un seguimiento triste es un triste seguimiento». (Cf. Francisco, II 1).
8.- Por último, por instrucciones del Santo Padre, este  año,  será un año jubilar donde como consagrados gozaremos del beneficio de las INDULGENCIAS. La Iglesia en virtud del poder que le ha conferido Cristo ofrece a todos aquellos que, con las debidas disposiciones, cumplan las prescripciones para lucrarlas (Cf. Penitenciaria Apostólica, decreto “para poder conseguir el don de las Indulgencias con ocasión del Año de la vida consagrada” Roma 23 de noviembre de 2014).
Por tanto, durante este Año TODOS LOS FIELES  arrepentidos, que se hayan confesado y  comulgado sacramentalmente y  recen  por las intenciones del Sumo Pontífice, podrán lucrar la indulgencia plenaria de la pena temporal de sus propios pecados y  también como sufragio por las almas de los fieles difuntos, tal como lo señalamos a continuación:
a)   Cada vez que participen en los encuentros y celebraciones Diocesanas: La Fiesta de la Presentación del Señor, San José, Corpus Christi, Santo Cristo de la Salud, Inicio del Año pastoral y el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
b)   En las fiestas patronales de las Parroquias de  Santa Rosa de Lima y Santa Ana.
c)   En las fiestas de las Comunidades Religiosas, entre otras: San José, San Agustín,   Beata María de San José, Beata Candelaria de San José, Venerable P. Juan León Dehón, Venerable Madre Emilia.
d)   En las visitas piadosas al  Santuario Diocesano Santo Cristo de la Salud de Borburata, la Parroquia Santa Rosa de Lima de la  Sorpresa y  la Parroquia Santa Ana de Morón. Las mismas deben incluir la confesión  y la  comunión sacramental  y el rezo de la Liturgia de las Horas o dedicar un período de tiempo para meditar con piedad, concluyendo con el Padrenuestro, la Profesión de fe e  invocaciones a la bienaventurada Virgen María.
e)   Los miembros de los Institutos de vida consagrada y aquellos fieles laicos, que por enfermedad no puedan visitar los lugares sagrados, antes mencionados,  podrán  lucrar la indulgencia plenaria,  si con total desapego al pecado  y con la  promesa intención de  cumplir, tan pronto como sea posible,  las tres condiciones habituales, efectúen una visita espiritual a dichos lugares santos  y ofrezcan las enfermedades y los sufrimientos de su vida a Dios  a través de la Santísima virgen María.
f)    Se exhorta vivamente a los sacerdotes para que se dispongan a celebrar el sacramento de la Penitencia con buen ánimo y celeridad  y administren con frecuencia la sagrada Comunión a los enfermos.
 9.- Queridos hermanos, les invito a celebrar con intensidad este año de la Vida Consagrada  para que renovemos nuestra propia vida de consagrados por el Bautismo, transitando por las sendas de la santidad y perfección cristiana. Se lo encomendamos  a María, la Virgen. A ella, hija predilecta del Padre, nos dirigimos como modelo incomparable de seguimiento en el amor a Dios y en el servicio al prójimo.


En Puerto Cabello, a los dos días del mes de febrero de dos mil quince.
Mons. Saul Figueroa Albornoz
Obispo de Puerto Cabello

viernes, 30 de enero de 2015

Diócesis inicia “IV Escuela de Misión”

En parroquia Santa Rosa de Lima, este sábado 31 de enero

Diócesis inicia “IV Escuela de Misión”

     “Hacia una Diócesis  Más  Unida a Cristo”

Con el objetivo de aumentar el número de agentes pastorales, misioneros y animadores adecuadamente formados en lo doctrinal y espiritual de nuestra Diócesis, este sábado 31 de enero a partir de las 9:00 de la mañana el Obispo de la Diócesis de Puerto Cabello, Monseñor Saúl Figueroa acompañado del Vicario de Pastoral presbítero Cesar Palavicini darán apertura a la “IV Escuela Diocesana de Misión”, dicha actividad se llevara a cabo en la parroquia Santa Rosa de Lima en La Sorpresa y comenzara con la Santa Eucaristía. Luego a los participantes se les dará una inducción sobre los temas que tratará la escuela y finalmente el padre Palavicini expondrá sobre la "Exhortación Apostólica Evangelii gaudium" del Papa Francisco.


Los temas a impartir mensualmente durante este año serán: Fundamentos Trinitarios de la Misión, Fundamentos Bíblicos de la Misión Continental Permanente, compromiso evangelización “Ad Gentes” en la Iglesia y en  la Diócesis de Puerto Cabello, Espiritualidad Misionera, pluriculturalidad y diversidad religiosa en Puerto Cabello, conversión pastoral y modelos misioneros. Las actividades culminaran en el mes de agosto con el Tercer Encuentro de Pequeñas Comunidades y cierre de la escuela de formación de Agentes Misioneros quienes estarán capacitados y comprometidos responsablemente para participar de forma activa en el proceso que se ha generado a partir de la Misión Continental, hombres y mujeres conscientes de la dimensión misionera de su propia vocación, dispuestos a ofrecer su TIEMPO, TALENTO Y TESOROS en las diferentes tareas de la misión.

lunes, 12 de enero de 2015

Exhortación final de la CIII Asamblea Ordinaria Plenaria de la CEV

EXHORTACIÓN PASTORAL
RENOVACIÓN ÉTICA Y ESPIRITUAL FRENTE A LA CRISIS
1. Con profunda y renovada esperanza en Dios, al inicio de este año 2015 los Obispos de Venezuela
saludamos a todos los venezolanos, y elevamos nuestras oraciones al Señor por el bienestar y la paz del
país. En medio de los problemas que nos agobian, hemos visto en Navidad la luz de Jesús, nuestro
Divino Salvador (Lc 2, 9), quien nos anima a ir adelante, en fidelidad a su palabra, para construir un
mundo mejor. Confiando en El queremos una vez más compartir con nuestro pueblo algunas
inquietudes sobre la actual situación del país, para contribuir a resolver la crisis que enfrentamos.

EN MEDIO DE UNA CRISIS GENERAL
2. La primera parte del año 2014 estuvo marcada por una fuerte agitación política y social. En esos
momentos los Obispos manifestamos firmemente nuestro rechazo a toda violencia, fuera cual fuera su
origen y autores, pues ella produjo un saldo de 43 muertos y muchos heridos, lo cual deploramos sin
hacer distinción de sectores sociales o políticos; denunciamos el uso excesivo de la fuerza en la
represión de las protestas, así como la detención de miles de personas, muchas de ellas todavía hoy en
prisión, o sujetas a presentación ante tribunales penales o a otras medidas restrictivas de libertad; y
manifestamos nuestras condolencias y solidaridad con las víctimas y sus familias. Hay abundantes
denuncias de violaciones de derechos humanos e incluso de torturas a los detenidos, que deben ser
atendidas y sancionados los culpables de estos delitos.
3. Esa grave crisis planteó la necesidad de un diálogo entre dirigentes del gobierno, de la oposición y
de otros sectores. Gracias, entre otras cosas, a los llamados del Papa Francisco y a la participación del
Nuncio Apostólico de Su Santidad, S.E Mons. Aldo Giordano, se dio inicio a un diálogo que
lamentablemente no pasó de los primeros encuentros.
4. A esta situación se ha unido en los últimos meses la angustia generalizada del pueblo por la crisis
económica que sufrimos, pues se ve sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos
de primera necesidad. Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la
inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el
desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplio sectores
de la población, particularmente los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la
corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los
precios del petróleo, y por la ineficacia de las medidas y planes que está aplicando el Gobierno
Nacional para enfrentarla.
5. También nos encontramos en una situación de violencia social cada vez peor. El lenguaje ofensivo,
la descalificación sistemática a toda opinión contraria, incitan al fanatismo y a la irracionalidad. La
crisis de inseguridad pública es intolerable. Lamentablemente los esfuerzos y programas desarrollados
por el gobierno para controlar este flagelo han resultado ineficaces. A esto se suman graves problemas
en el campo de la salud, como el de epidemias virales no enfrentadas con eficiencia, la carencia de
medicinas, insumos y equipos médicos en todo el país. Por otra parte, la muerte de más de cuarenta
internos en el presidio de Uribana revela una situación trágica en nuestro sistema carcelario, que debe
ser reformado totalmente.

RENOVACION ETICA Y ESPIRITUAL FRENTE A LA CRISIS
1. Con profunda y renovada esperanza en Dios, al inicio de este año 2015 los Obispos de Venezuela
saludamos a todos los venezolanos, y elevamos nuestras oraciones al Señor por el bienestar y la paz del
país. En medio de los problemas que nos agobian, hemos visto en Navidad la luz de Jesús, nuestro
Divino Salvador (Lc 2, 9), quien nos anima a ir adelante, en fidelidad a su palabra, para construir un
mundo mejor. Confiando en El queremos una vez más compartir con nuestro pueblo algunas
inquietudes sobre la actual situación del país, para contribuir a resolver la crisis que enfrentamos.
2. La primera parte del año 2014 estuvo marcada por una fuerte agitación política y social. En esos
momentos los Obispos manifestamos firmemente nuestro rechazo a toda violencia, fuera cual fuera su
origen y autores, pues ella produjo un saldo de 43 muertos y muchos heridos, lo cual deploramos sin
hacer distinción de sectores sociales o políticos; denunciamos el uso excesivo de la fuerza en la
represión de las protestas, así como la detención de miles de personas, muchas de ellas todavía hoy en
prisión, o sujetas a presentación ante tribunales penales o a otras medidas restrictivas de libertad; y
manifestamos nuestras condolencias y solidaridad con las víctimas y sus familias. Hay abundantes
denuncias de violaciones de derechos humanos e incluso de torturas a los detenidos, que deben ser
atendidas y sancionados los culpables de estos delitos.
3. Esa grave crisis planteó la necesidad de un diálogo entre dirigentes del gobierno, de la oposición y
de otros sectores. Gracias, entre otras cosas, a los llamados del Papa Francisco y a la participación del
Nuncio Apostólico de Su Santidad, S.E Mons. Aldo Giordano, se dio inicio a un diálogo que
lamentablemente no pasó de los primeros encuentros.
4. A esta situación se ha unido en los últimos meses la angustia generalizada del pueblo por la crisis
económica que sufrimos, pues se ve sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos
de primera necesidad. Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la
inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el
desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplio sectores
de la población, particularmente los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la
corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los
precios del petróleo, y por la ineficacia de las medidas y planes que está aplicando el Gobierno
Nacional para enfrentarla.
5. También nos encontramos en una situación de violencia social cada vez peor. El lenguaje ofensivo,
la descalificación sistemática a toda opinión contraria, incitan al fanatismo y a la irracionalidad. La
crisis de inseguridad pública es intolerable. Lamentablemente los esfuerzos y programas desarrollados
por el gobierno para controlar este flagelo han resultado ineficaces. A esto se suman graves problemas
en el campo de la salud, como el de epidemias virales no enfrentadas con eficiencia, la carencia de
medicinas, insumos y equipos médicos en todo el país. Por otra parte, la muerte de más de cuarenta
internos en el presidio de Uribana revela una situación trágica en nuestro sistema carcelario, que debe
ser reformado totalmente.
UN CAMINO EQUIVOCADO
6. El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la
decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema
político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista,
establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las
instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y
asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado.
7. Esta decisión se evidencia, entre otras cosas, en el desprecio de cualquier propuesta que no sea la
oficial, en el desarrollo de una hegemonía comunicacional que entraba y limita la actuación de medios
independientes, en el propósito de controlar los sindicatos, en la persecución por vía judicial de la
disidencia política, en la multiplicación de leyes, normativas y procedimientos que dificultan la acción
del sector privado, incluso de aquellas organizaciones sin fines de lucro que se dedican a promover
obras de beneficio social. Así mismo se manifiesta en la reciente designación de los Rectores del
Consejo Nacional Electoral, de algunos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y de las
autoridades del Poder Ciudadano de acuerdo a intereses partidistas, la cual no refleja la pluralidad
política del país y de la Asamblea Nacional, y ha llevado al cuestionamiento legal y ético de los
procedimientos usados. De nuevo afirmamos: el socialismo marxista es un camino equivocado, y por
eso no se debe establecer en Venezuela.

URGENCIA DE CONCERTACION Y DIALOGO EFICAZ
8. Por todas estas razones proponemos nuevamente el diálogo como la vía indispensable para lograr la
concertación y resolver los graves problemas de nuestro país. Ahora bien: un diálogo sincero y eficaz
que prevea cambios y acuerdos en bien de todos, solo es posible con una esperanza trascendental que
ponga en movimiento a la mayoría de los venezolanos - de todas las tendencias políticas- con los
valores indispensables para la regeneración del país. Por otra parte, la Asamblea Nacional debería ser la
primera instancia de diálogo y respeto de la pluralidad política de Venezuela.
9. Para lograr la concertación es preciso el respeto absoluto a los derechos humanos, y descartar la
violencia excesiva en el control de legítimas manifestaciones del pueblo por parte de los funcionarios
del Estado. También es necesario liberar a los presos políticos y no utilizar el sistema judicial para
amedrentar e inhabilitar a adversarios políticos. La libertad de expresión y la existencia de medios de
comunicación independientes deben ser respetadas.
10. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos luego de 53 años de
enfrentamientos, propiciado por la mediación del Papa Francisco, revela que posiciones intransigentes
y radicales, son estériles, y finalmente deben dar paso al encuentro y al diálogo.

LLAMADOS A LA RESPONSABILIDAD
11. El Gobierno Nacional y todas las autoridades deben asumir su responsabilidad en solucionar los
problemas que vive el país, activando los correctivos necesarios para evitar el empeoramiento de la
crisis. Los dirigentes de los órganos del Poder Público, más allá de los procedimientos con que fueron
designados, deben ejercer sus cargos con imparcialidad y justicia, teniendo en cuenta que Dios y la
Patria juzgarán y castigarán a quienes cometan cualquier injusticia y quebranten el juramento de actuar
bien.
12. De igual manera los líderes de los diversos sectores políticos, empresariales, laborales y culturales,
deben participar en la solución de dichos graves problemas. Los líderes de la oposición están en la 3
obligación de presentar un proyecto común de país y trabajar por el bien de Venezuela, superando las
tentaciones de personalismo. El estamento militar debe actuar con la imparcialidad postulada por la
Constitución. Las fuerzas políticas y el pueblo venezolano en general deben rechazar todo tipo de
violencia. Si actuamos todos con el arma de la no violencia, podremos reconstruir la convivencia
social, el orden constitucional y la paz interna de la República.
13. Y cabe subrayar que cada uno de nosotros, como ciudadanos, tiene responsabilidades políticas que
no puede delegar. En el ejercicio de esa responsabilidad debemos ejercer y defender activa y
firmemente, siempre con medios pacíficos, nuestros derechos y los derechos de los demás, y exigir el
respeto a las condiciones necesarias para una convivencia nacional justa, pacífica y provechosa para
todos.

ELECCIONES PARLAMENTARIAS
14. Una oportunidad estupenda para ejercer esa responsabilidad política en este año son las elecciones
para la Asamblea Nacional. Los actores políticos deben postular a personas debidamente seleccionadas
y capaces, de alta responsabilidad, cualidades morales y espíritu de servicio al pueblo. Llamamos a
todos los electores a participar, pues del voto de cada uno de nosotros dependerá la composición de la
futura Asamblea, factor importantísimo en la solución de los problemas del país. El Consejo Nacional
Electoral tiene la ineludible obligación moral de actuar con transparencia e imparcialidad, sin promover
cambios que lesionen la justicia y la representación equitativa de la población. Le corresponde también
la obligación de perfeccionar el sistema electoral de manera que no haya ventajismos de ningún grupo,
y que no se utilicen los recursos del Estado para promover ninguna candidatura.

REFORMAS ECONOMICAS Y RENOVACION SOCIAL
15. El sistema económico que está imponiendo el Gobierno Nacional es, a todas luces, ineficaz. Es
necesario que, dejando a un lado concepciones ideológicas rígidas y fracasadas así como el afán de
controlarlo todo, el Gobierno impulse reformas que eliminen trabas a la producción, detengan la
inflación, y solucionen el desabastecimiento y la carestía de los artículos de primera necesidad. Entre
otras cosas promoviendo la actividad privada en la economía, consagrada en la Constitución.

16. Venezuela necesita un nuevo espíritu emprendedor con audacia y creatividad. Es urgente estimular
la laboriosidad y la producción dando seguridad jurídica y fomentando empresas eficientes, tanto
públicas como privadas. Pero también es necesario observar una conducta ética, recta y honesta.
Recordemos que la corrupción, cobrar indebidamente por cualquier trámite, la especulación en los
precios, querer ganar dinero sin trabajar, el fraude, son graves males y pecados que deben ser
desterrados de la vida nacional y de la conducta de todos los ciudadanos, en particular de los
funcionarios del Estado.
17. Los cuerpos de seguridad deben urgentemente actuar con mayor empeño y efectividad en el marco
de la Constitución y las leyes para garantizar la seguridad personal y patrimonial de los venezolanos,
combatir eficazmente la inseguridad, y someter a la delincuencia, que tanto dolor causa en todos los
sectores sociales. En el mundo obrero hay que respetar y defender los derechos legítimos de los
trabajadores a la organización sindical. En el campo de la salud el Gobierno Nacional debe afrontar las
graves deficiencias actuales, mejorar la red de los servicios públicos hospitalarios y asistenciales, y
solucionar pronto y definitivamente el desabastecimiento de medicinas y equipos médicos.
18. Para lograr una profunda renovación social es preciso que todos fomentemos y apoyemos con
fuerza la unión familiar, pues la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Deploramos la
emigración de miles de venezolanos, que desintegra las familias y constituye un empobrecimiento de nuestro talento humano. Hay que promover también, a todo nivel, un nuevo clima nacional de
convivencia, de fraternidad, de entendimiento, ajeno al enfrentamiento, a la exclusión y a la
polarización. Esto es muy necesario especialmente en las comunidades de los recientes desarrollos
residenciales de la Gran Misión Vivienda Venezuela, para ayudarlas a convivir como buenos vecinos y
hermanos en una situación nueva para ellos.

RENOVACION ETICA Y ESPIRITUAL
19. La grave crisis que confrontamos en Venezuela revela una situación aún más profunda: una crisis
moral, de valores, actitudes, motivaciones y conductas, que es preciso corregir. Tenemos que superar
actitudes como el afán de riqueza fácil y la corrupción, la soberbia política, la prepotencia y el ansia del
poder, el egoísmo, la pereza, el odio y la violencia. Y hemos de rescatar los principios de legalidad,
legitimidad y moralidad que sustentan el entramado de la convivencia social. Estamos convencidos de
que es posible una Patria en la que impere la democracia, con instituciones eficaces y saludables, donde
cada persona y la sociedad entera puedan desarrollar sus iniciativas, superarse y comprometerse con la
promoción del bien común. Es necesaria la práctica de las virtudes personales y cívicas, de lo cual fue
preclaro ejemplo el Venerable Dr. José Gregorio Hernández
20. Por eso, como pastores de la Iglesia en Venezuela, hacemos un insistente llamado a la conversión
moral, y al cumplimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios. Es necesario que escuchemos y
cumplamos la palabra de Dios, camino hacia la felicidad personal y social (Lc 11, 28), que nos invita a
reavivar lo mejor de nosotros mismos: el amor al prójimo para construir juntos una Venezuela
renovada donde florezcan la vida digna y los derechos de todos.
21. Esta crisis nacional no será resuelta en su totalidad sin una renovación moral y espiritual que lleve
a líneas concretas de acción. No podemos creer en Dios y actuar de cualquier manera. Rechacemos la
injusticia, la corrupción y la violencia como males morales que hunden al país, y vivamos de acuerdo al
proyecto del Reino de Dios predicado por Nuestro Señor Jesucristo. Como nos recuerda el Papa
Francisco: “se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre
nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos”
(Evangelii Gaudium 180).

EN CRISTO PONEMOS NUESTRA ESPERANZA
22. Queridos hermanos y hermanas: este dramático análisis que hacemos con dolor, nace de nuestra
cercanía al pueblo que sufre, y de la misión pastoral que nos impulsa a ser promotores de la dignidad
humana y de la paz. Nos sentimos solidarios con quienes se sienten particularmente inquietos, afligidos
y angustiados por la actual situación. Manifestamos nuestra determinación y compromiso de
renovación personal y comunitaria en la línea de las exigencias del Evangelio proclamadas por el Papa
Francisco, y de continuar trabajando para llevar firme esperanza y el consuelo de Dios a los más
necesitados, en la línea de la opción por los pobres.
23. En medio de esta crisis, proclamamos: Cristo crucificado y resucitado es nuestra esperanza. El
venció la adversidad y el mal. El nos da su Espíritu Santo para renovar el mundo. La esperanza no es
pasividad ni conformismo. A pesar de las dificultades que se vislumbran para el presente año, los
cristianos sabemos que estamos en manos de Dios. En Jesús, “Dios con nosotros” (Mt 1, 23), ponemos
nuestra confianza. Sin derrotismo, actuemos con entusiasmo para superar la crisis que enfrentamos.
24. Con estos sentimientos y con gran afecto, imploramos sobre todos los habitantes de nuestra
querida Patria las bendiciones de Dios y la maternal protección de María Santísima, la Virgen de
Coromoto, patrona de Venezuela. Amén.

Caracas, 12 de enero de 2015 

martes, 30 de diciembre de 2014

Mensaje de Año Nuevo Cardenal Jorge Urosa

Felicidad y Renovación Espiritual
MENSAJE DE AÑO NUEVO 2015
Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas
A los venerables sacerdotes, a los diáconos y miembros de institutos de vida consagrada, y a todos los fieles 

Queridos hermanos y hermanas:
1.      Al inicio de este año 2015, me complace enviarles un mensaje de esperanza, de optimismo y de paz. Cada 1º de enero renacen en nuestros corazones los anhelos de felicidad. Y para que seamos felices a pesar de nuestras fallas humanas, nos envió Dios a su Hijo único Jesucristo, cuyo nacimiento acabamos de celebrar en Navidad, para que nos enseñara el camino a la felicidad y, al redimirnos de nuestros pecados, nos diera de nuevo la posibilidad de alcanzarla.

2.      La felicidad es la plenitud del gozo, la satisfacción de nuestros más puros anhelos, la paz plena y la unión con Dios. En el sermón de la montaña Jesucristo nos indica el camino hacia la felicidad: “Dichosos los pobres en el espíritu…dichosos los limpios de corazón...dichosos los misericordiosos…dichosos los que trabajan por la paz…dichosos serán cuando por mi causa los persigan…Alégrense y regocíjense, pues su recompensa será grande en el Cielo” (Cfr. Mt 5, 1-12). Y más tarde, Cristo resume esas enseñanzas cuando nos dice: “dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 28).
RENOVACIÓN MORAL
Queridos hermanos:
3.      Si queremos ser felices tenemos ineludiblemente que poner en práctica la Palabra de Dios, que nos invita a amar al prójimo, a ser honestos, a respetar la familia y el matrimonio, a rechazar el odio y la violencia, y trabajar por la paz. Es decir, a superar con una vida recta, santa y justa, las dificultades que vamos encontrando en la vida. Pues bien: muchos analistas nos dicen que este año 2015 va a ser particularmente difícil para los venezolanos, debido a graves dificultades de orden político, económico y social. Generalmente, las causas de esas dificultades son las conductas erradas de las personas: el olvido de Dios y la indiferencia religiosa, el odio y el egoísmo, el afán de lucro y la idolatría del dinero, el ansia de poder y la soberbia política, el desenfreno de las pasiones, el ocio y la pereza…

4.      Lo repito una vez más: el país necesita urgentemente el diálogo y la concertación, a fin de resolver nuestros conflictos de manera pacífica, descartando la violencia. Pero más allá de las medidas políticas, económicas y sociales que se deben necesariamente implementar en Venezuela para solucionar los graves problemas que tenemos, es necesario que los venezolanos, y en especial los católicos, nos acerquemos más a Dios, y dejemos a un lado los vicios y pecados que nos han llevado a esta situación. Si queremos ser felices tenemos que renovarnos espiritualmente.

5.      De manera particular los exhorto a fortalecer nuestra práctica religiosa: escuchemos la voz del Señor que nos llama a la conversión, a vivir de acuerdo a su Palabra, a participar en la Santa Misa dominical, a orar incesantemente, a guardar y cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios. El camino del pecado, del desorden, del relajo afectivo-sexual, no es el camino de la felicidad. Si queremos ser felices hemos de agarrarnos de la mano de Dios y caminar con El, escuchando y cumpliendo su palabra.

6.      Los invito, pues a buscar a Dios de todo corazón. A mis hermanos sacerdotes, y miembros de institutos de vida consagrada, a los laicos comprometidos con el Señor y con la vida de la Iglesia, los invito a intensificar la acción evangelizadora y pastoral en nuestra Arquidiócesis de Caracas, a fin de ofrecer a nuestros fieles la posibilidad de encontrarse con el Señor: en la Palabra viva, en las celebraciones litúrgicas, en la recepción de los santos sacramentos en la fraternidad y solidaridad. Venezuela, y especialmente Caracas, necesita una intensa renovación espiritual ¡Vamos a promoverla¡ Seamos cada vez más fieles a nuestra excelsa condición de hijos de Dios discípulos y hermanos de Jesucristo, y miembros de nuestra Santa Iglesia Católica.
Mis queridos hermanos:
7.      El 1º de enero la Iglesia celebra la solemnidad de María, Madre de Dios. Comencemos, pues el año bajo la protección de María Santísima de Coromoto, nuestra madre celestial. Por su maternal intercesión pidámosle a Dios por nuestras familias, por los jóvenes y los niños, por los presos de toda clase, por los enfermos, por las víctimas de la inseguridad, por los que sufren en cualquier forma. Y pidámosle sobre todo, que los venezolanos podamos resolver nuestros conflictos de manera pacífica.
CON MI AFECTUOSA BENDICIÓN LES DESEO A TODOS  UN AÑO 2015 MUY FELIZ EN EL SEÑOR.
Caracas, 30 de diciembre de 2014

+JORGE L. UROSA SAVINO,
CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS


Se agradece a todos los sacerdotes leer este mensaje a los fieles en todas las Misas celebradas en las Iglesias parroquiales y filiales de Caracas, el fin de semana 3 y 4 de enero de 2015.

martes, 23 de diciembre de 2014

Mensaje de Navidad de Monseñor Saul Figueroa Obispo de Puerto Cabello

NO TEMAN, PUES LES ANUNCIO UNA GRAN ALEGRÍA, QUE LO SERÁ PARA TODO EL PUEBLO: HOY EN LA CIUDAD DE DAVID LES HA NACIDO UN SALVADOR, QUE ES CRISTO EL SEÑOR (LC 2,10-11)


Mis queridos hermanos y hermanos

El Santo Padre Francisco en su primera Exhortación Apostólica ha hablado de la ALEGRÍA de evangelizar. Y esta alegría  brota de la convicción y certeza de que Dios está con nosotros desde la primera Navidad. Por ello los ángeles anunciaron a los pastores no solo el nacimiento de Jesucristo sino sobre todo la alegría de contar con él para siempre pase lo que pase: Les anuncio una gran alegría

 Los cristianos al celebrar el natalicio de Jesucristo, lo hacemos  con inmensa alegría y gratitud, por la  bondad que  Dios Padre celestial ha tenido al  enviarnos a su Único Hijo para que, hecho hombre por nosotros, nos liberara del pecado y nos diera la salvación El centro de la Navidad es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, Dios con nosotros, que es “el camino la verdad y la vida”. La Navidad es una fiesta esencialmente religiosa. Y en Navidad Jesús nos invita a recibirlo en nuestros corazones con una fe viva, acompañada por las obras, el intenso amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos invita a creer en El, para que tengamos vida, ¡y vida eterna!

Tendremos una Navidad feliz y útil si afrontamos el reto de vivir como hijos de Dios, de vivir como hermanos, practicando la solidaridad, rechazando el mal en todas sus formas, perdonando a quienes nos ofenden, trabajando por el país, luchando por los derechos humanos, la libertad y la justicia.

Más allá, pues, de los festejos de estos días, vivamos una Navidad auténtica y religiosa, no frívola ni pagana, realmente provechosa. ¡Llenémonos de Dios! Vivamos esta Navidad con gratitud al Señor y celebrémosla en familia con una actitud realmente cristiana. ¡Tengamos el Nacimiento en nuestros hogares! Acerquémonos al sacramento de la reconciliación y participemos en la Santa Misa el 25 de diciembre y el 1º de enero, que son días de precepto, recibiendo la sagrada comunión, y, por supuesto, todos los domingos, que son el Día del Señor, de Cristo resucitado.

Queridos hermanos y hermanas: Que el Señor conceda a todos ustedes una Navidad   alegre con la convicción de que Dios nos amó primero en el Niño Jesús. ¡A todos les deseo una Navidad feliz! Con mi bendición episcopal,

+SAÚL FIGUEROA,
OBISPO DE PUERTO CABELLO


PUERTO CABELLO, 22  DE DICIEMBRE DE 2014