lunes, 15 de febrero de 2016

"La ceniza es un símbolo exterior de un cambio interior"

Inicio de la Cuaresma, Tiempo de Conversión



"La ceniza es un símbolo exterior de un cambio interior"


Los feligreses porteños asistieron el pasado miércoles de ceniza a la Santa Eucaristía presidida por el Obispo Monseñor Saul Figueroa Albornoz en la Catedral San Jose de Puerto Cabello, quien dio inicio a la Cuaresma con la imposición de ceniza a los presentes.


Durante su homilía, Monseñor recordó que la Cuaresma es tiempo de Conversión personal, son los 40 días de preparación para la Semana Santa, es el tiempo litúrgico en el que a través del ayuno, la oración y la misericordia los fieles se preparan para la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, "tenemos que practicar las obras de Misericordia: dar de comer al hambriento, darle de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar al enfermo, visitar los presos y enterrar a los difuntos como nos lo pide el Papa Francisco en este año Jubilar".  




El Obispo también enfatizo que las cenizas no son un amuleto que hay que ir buscando de misa en misa durante el tiempo de Cuaresma, sino que son "un símbolo externo de un cambio interno" .



Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016

«'Misericordia quiero y no sacrificio' (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar»

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

sábado, 6 de febrero de 2016

Clausura del Año de La Vida Consagrada


Clausura del Año de La Vida Consagrada y día de 
La Virgen de la Candelaria

 Este 2 de febrero día de la Presentación del Señor, de Nuestra Señora de la Candelaria y de la Vida Consagrada se llevo a cabo en la Catedral San Jose, la Solemne Eucaristía de Clausura del Año de la Vida Consagrada, presidida por Monseñor Saul Figueroa y concelebrada por el presbitero Miguel Barrientos.



Previo a la Eucaristía los Consagrados de nuestra Diócesis: Hermanas de San José de Tarbes, Hermanitas de los Pobres, Hermanas Agustinas Recoletas, la Fraternidad Misionera de María, padres del Sagrado Corazón de Jesús, las Comunidades Emmanuel, Jesús es Señor y Camino Neocatecumenal realizaron expocarisma en la Iglesia El Rosario, al concluir de alli salieron en peregrinacion hasta la Catedral San José para atravesar la Puerta Santa y obtener las gracias del Jubileo de La Misericordia.
















El Año de la Vida Consagrada convocado por el Papa Francisco desde el 30 de noviembre de 2014 culminó este 2 de febrero.

Antes de la celebración de la Santa Misa Monseñor y el párroco Alexander Chacon realizaron la bendición de las Velas.



Durante la Homilía Monseñor destaco los motivos de la Eucaristía y recordó que la Virgen Maria fue la primera Apóstol, la primera Cristiana, destaco "debemos dejarnos iluminar por la Llama de Cristo, debemos ser Luz para el mundo como El, seamos portadores de la LUZ de CRISTO".

Los sacerdotes Alexander Chacon, David Oropeza y Gustavo Ortiz realizaron confesiones.








Jornada Diocesana de Infancia y Adolescencia Misionera


Jornada Infancia y Adolescencia Misionera


Con mucha alegría los niños y adolescentes de la Diócesis de Puerto Cabello celebraron el pasado sábado 30 de enero, la Jornada Mundial de Infancia y Adolescencia Misionera, la cual inicio con una gran concentración desde muy temprano en la Plaza Flores, donde el padre Wolfang Gonzalez dio las palabras de bienvenida y apertura de la actividad destacando la importancia que tienen los niños y jóvenes dentro de la Iglesia.

Seguidamente salieron en peregrinación hasta la Plaza Bolívar donde los niños del grupo Marineritos de Jesús de la parroquia San Pio X realizaron pantomimas y coreografías.



Allí también recibieron una breve catequesis sobre el Año de la Misericordia y como ganar la indulgencia plenaria a cargo de Cremilde Pacheco. Al concluir la catequesis la peregrinación avanzo hasta la Catedral San Jose donde los niños y jóvenes pasaron por la Puerta Santa y realizaron 15 minutos de Adoración al Santísimo guiada por los niños Carmelitas, luego escucharon atentamente la Santa Eucaristía que fue presidida por el Obispo Monseñor Saul Figueroa y concelebrada por los presbíteros Wolfang Gonzalez y Jean Carlo Moreno.


Durante la celebración Eucarística los sacerdotes Tulio Mendez, Jose Arellano, Miguel Barrientos, David Oropeza y Jose Alberto Sequera realizaron Confesiones.


Antes de concluir la Santa Misa Monseñor bendijo las bufandas y los niños fueron consagrados con la imposición de las mismas, como símbolo del deber y la responsabilidad que tienen con la obra evangelizadora.

En la jornada participaron mas de setecientos niños y jóvenes de todas las parroquias que integran la Diócesis y los colegios católicos que hacen vida en la ciudad.



domingo, 31 de enero de 2016

ASUMIR LA REALIDAD DE LA PATRIA







Los primeros días del mes de enero se llevo a cabo en Caracas la Centésima Quinta Asamblea Ordinaria del Episcopado Venezolano donde asistió como todos los años nuestro Obispo; Monseñor Saul Figueroa Albornoz, quien informo que se analizaron muchos temas de interes religioso y de la situación actual del pais. Entre ellos destaco el Obispo que se hablo todo lo relacionado con las actividades en el Año de La Misericordia,  la nueva Asamblea Nacional, las nuevas leyes y la autonomía de los poderes, la situación del cierre de la frontera con Colombia, la violencia y delincuencia desatada,  la inflación, el pronto dialogo y la reconcilian del país, la economía y la inflación entre otros.

 A continuación el texto completo del mensaje de los Obispos al país, la cual concluye con una Oración por Venezuela.



EXHORTACIÓN PASTORAL


105 Asamblea Ordinaria CEV




"ASUMIR LA REALIDAD DE LA PATRIA"

1.- Los Arzobispos y Obispos de Venezuela reunidos en la 105° Asamblea Ordinaria en Caracas, al inicio de un nuevo año, ratificamos nuestro compromiso de acompañar al Pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, y de compartir las esperanzas e inquietudes de todos nuestros conciudadanos. Lo hacemos en el marco del Año Jubilar de la Misericordia, en el cual somos invitados a ser “misericordiosos como el Padre” (Lc. 6,36); inspirados por Jesús que, como buen samaritano (Lc. 10, 30-37), “se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza” (Prefacio de la misa común 8), nos preguntamos: “Maestro, ¿qué tengo que hacer?” (Lc. 10,25). También nosotros, en la situación de crisis global en la cual se encuentra el país que produce tantos sufrimientos, debemos acercarnos a quien se siente o está realmente golpeado aunque piense distinto de nosotros, cuidar su salud vendando sus heridas, asegurar su alimentación dándole de comer, compartir lo que se tiene atendiendo sus necesidades, velar por la solución de los numerosos problemas que los aquejan. No podemos pasar de largo ni ser indiferentes ante sus problemas.

NUESTRA REALIDAD
2.- Todos estamos conscientes de la gravedad, urgencia e interpelación de los problemas que vive la humanidad entera a causa de la desigualdad, la indiferencia, la intolerancia y el terrorismo. En todas partes, la corrupción y la impunidad son males que destruyen valores fundamentales y generan desigualdades e injusticias. Nuestro país no escapa a esta realidad que debemos superar con decisión, sensatez y eficacia para reconstruirlo y buscar las mejores respuestas con la participación de todos los actores sociales.

3.- Damos gracias a Dios por el renovado ejemplo de responsabilidad cívica y voluntad pacífica de nuestro pueblo venezolano tanto en los comicios del 6 de Diciembre como en la instalación el pasado 5 de enero de la nueva Asamblea Nacional. En medio de muchas “sombras” que empañan nuestra realidad, estos eventos han constituido una “luz” significativa de aliento, decisión y esperanza para la convivencia cívica y la progresiva resolución de nuestros problemas, carencias e incertidumbres, ya que todo proceso de cambio exige tiempo y compromiso. Dichos acontecimientos han marcado un nuevo hito de una gran fortaleza ética y espiritual por propia naturaleza y por sus implicaciones a corto, mediano y largo plazo: la mayoría del pueblo, pese a dudas y algunas reticencias, se expresó, ordenadamente por la necesidad de un cambio de rumbo en la orientación fundamental del país. La conducta y el espíritu de la inmensa mayoría de los venezolanos durante los días navideños y de año nuevo, si bien no exentos de justificada preocupación, han sido ejemplares: distensión, necesidad de encuentro y compartir, privilegiando los sanos afectos, la fraternidad y la ternura que, en el pesebre y las bellas tradiciones religiosas de este tiempo, son invitación permanente a no ser indiferentes ante los problemas y a privilegiar el entendimiento y la concordia sobre la violencia, el odio y la exclusión.

4.- En estos días, a los problemas ya existentes se suma el conflicto entre el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional, lo que no tiene justificación, pues el pueblo expresó en la elección del 6 de Diciembre su voluntad de vivir en democracia y no en un sistema totalitario y excluyente. En efecto, el reconocimiento diáfano de la pluralidad de visiones obliga a los actores políticos y a toda la ciudadanía a buscar y ofrecer soluciones en las que todos nos veamos representados. Cada poder tiene su competencia específica y toca al Ejecutivo diseñar y proponer la pronta solución a los problemas económicos y sociales, pues ellos constituyen su responsabilidad primaria. A todos los diputados electos les corresponde una doble responsabilidad: con sus estados, a través de los circuitos por los que fueron elegidos, a los que deben visitar y estar en contacto permanente con sus necesidades y expectativas; y una segunda, no menos importante, de índole nacional, como cuerpo colegiado responsable de las actividades generales de legislar, controlar y servir de foro de encuentro y diálogo entre todas las visiones y proyectos.

5.- Así como la gestión del Poder Ejecutivo es grande e indelegable, también lo es la responsabilidad de los sectores distintos al Gobierno en relación a la esperanza suscitada por las elecciones del 6 de Diciembre último. Estos sectores tienen el deber de estar a la altura de las expectativas que su triunfo ha generado. La unidad, la coherencia, la solidaridad, el afecto y la estima por quienes votaron por un cambio, y aún más, por quienes sin haberlo hecho, anhelan también un cambio, deben dejar de lado apetencias y protagonismos. Trabajar por la construcción de un futuro mejor para todos los venezolanos es deber impostergable. El que quiera ser pastor debe oler a oveja, como dijo el Papa Francisco. Así, quien quiera ser líder del pueblo debe oler a él, estar amorosamente consustanciado con sus angustias y esperanzas.

6.- Una desacertada política económica y el descenso del precio del petróleo producen inflación descontrolada, impiden que los recursos sean suficientes y hacen sufrir a diario a la población; la escasez de los productos de primera necesidad y el desabastecimiento de numerosos rubros, obligan a perder muchas horas en interminables colas y a verse en la imposibilidad de adquirirlos por los precios exorbitantes que aumentan día a día. El problema alimentario y la insuficiencia de medicamentos e insumos para atender la salud, pueden provocar una crisis humanitaria de amplias proporciones y gravísimas consecuencias a la que tenemos la obligación de dar solución a tiempo y de manera decidida. Corresponde primariamente al Ejecutivo tomar las medidas necesarias para resolver la grave situación económico-social que puede llevar a tal crisis y al resquebrajamiento del tejido social. Se menciona y promueve un plan de reactivación económica a ser presentado a la Asamblea Nacional por parte del Ejecutivo. El pueblo espera que realmente sea un proyecto incluyente de todos los actores económicos del país, que mire al bienestar de la población, y no un instrumento político que favorezca intereses parciales o ideológicos y exija al pueblo más sacrificios.

7.- En lo social, la violencia y delincuencia desatadas nos sumen en el drama cotidiano de la inseguridad y el miedo que impiden vivir en paz y siembran de luto, dolor y desequilibrio síquico y moral a la familia venezolana. Son lamentables la improvisación y la ineficiencia de muchos planes policiales, y, en no pocas ocasiones, el uso excesivo y hasta inhumano de la fuerza pública, siendo los sectores populares los que más sienten la desprotección y el abuso de quienes deberían ser siempre los garantes de la tranquilidad de la población. Pero también nos duele el alto número de efectivos policiales que mueren a manos del hampa. Es necesario recuperar el respeto y la defensa de la libertad de expresión para que podamos tener acceso real a la verdad de los acontecimientos.

8.- Nos preocupa la situación del cierre de la frontera con Colombia y sus incidencias en la vida social y económica de los ciudadanos que allí conviven. Al hacernos eco de los clamores de todos ellos, exhortamos con respeto y firmeza a las autoridades competentes que den los pasos pertinentes para su pronta apertura; con ello también se fortalecerá la integración, y sobre todo, la amistad que siempre ha existido entre ambos pueblos, que comparten desde siglos una misma historia, una cultura común y una fe en el mismo Dios de la vida. Nos hacemos solidarios con los agentes de pastoral de las Diócesis de San Cristóbal y Cúcuta, así como con las otras circunscripciones eclesiásticas fronterizas de ambos países, quienes, con gran espíritu de caridad atienden solidariamente a quienes sufren las consecuencias de los acontecimientos que desembocaron en el cierre de la frontera y el estado de excepción.

9.- Una situación que literalmente clama al cielo es la penitenciaria. El respeto integral a la dignidad de la persona y de la vida se mide por la atención adecuada a los reclusos, el trato respetuoso y humano a los familiares cuando visitan a quienes están tras las rejas y en evitar los retardos procesales que angustian a ambos. En particular requiere una solución inmediata, justa y reconciliadora la de los presos políticos. No hay nada más difícil de justificar que tener a alguien injustamente preso, y más en las condiciones en que se encuentran los que están sometidos a juicios por discutibles razones políticas. Si en algo debe manifestarse el Año Jubilar de la Misericordia es que en Venezuela no haya nadie detenido por razones políticas. La historia presente de nuestra patria clama por la paz de tantas familias que padecen la ausencia de sus seres queridos. En este contexto apoyamos la promulgación de una ley de amnistía.

10.- El pasado domingo, 10 de enero, el Episcopado viajó a Puerto Ayacucho para la ordenación episcopal del nuevo Vicario Apostólico de Amazonas, Mons. Jonny Reyes, salesiano. Constatamos el inmenso trabajo evangelizador y de promoción social integral que se lleva a cabo con enorme sacrificio en el Vicariato, pero con la alegría de ver el abundante fruto entre las numerosas comunidades indígenas y en las poblaciones mestizas. También recibimos testimonios de preocupación por las carencias y por el acoso de los organismos de seguridad ante las denuncias de presunto fraude en las recientes elecciones legislativas. Por otra parte, recibimos con gozo y esperanza la creación de la Diócesis de Guasdualito en el Alto Apure que recibirá a su primer obispo, Mons. Pablo Modesto González, salesiano, el próximo 13 de febrero. Agradecemos al Papa Francisco el habernos regalado esta nueva diócesis para atender mejor esta porción fronteriza en lo material y espiritual.

RENOVACIÓN A LA LUZ DE VALORES TRASCENDENTES
11.- El Papa Francisco en su mensaje por la paz de este año hace un llamado a la humanidad entera para que rechace y supere “la globalización de la indiferencia”. La medida de todos nuestros actos no debe estar en ideologías o imposiciones sino en dar cuenta de qué hemos hecho con nuestro hermano (Gn. 4,9). El Papa nos impulsa a que positivamente “seamos artífices de una globalización de la solidaridad y de la fraternidad, que les dé esperanza y los haga reanudar con ánimo el camino, a través de los problemas de nuestro tiempo y las nuevas perspectivas que trae consigo, y que Dios pone en nuestras manos” (Mensaje para la 48 Jornada Mundial de la Paz).

12.- Ante la realidad actual de nuestra patria, la luz del Evangelio y la palabra del Papa Francisco nos invitan a discernir nuestra realidad concreta. Exhortamos a todos los actores políticos a que cumplan con sus deberes, respeten las respectivas autonomías de cada poder, busquen formas de diálogo efectivo que privilegie los problemas de la gente y no otros problemas secundarios, distraccionistas o intrascendentes, que no llevan en general sino a la pérdida de tiempo y energías, a la crispación o a la confrontación estéril.

13.- Vivir en democracia y respetar la voz del pueblo es también reconocer que éste se ha expresado en forma clara, pidiendo solución diligente y durable a sus angustias y carencias. Para ello, es necesario el diálogo, el respeto, la búsqueda de soluciones eficaces en las que entran en juego las capacidades de muchos, dispuestos a ofrecer caminos nuevos que superen la paralización en la que está sumida la nación. 

14.- En lo político es preciso la coordinación entre los órganos del poder público que están llamados a respetar mutuamente sus competencias constitucionales y establecer el diálogo institucional que asegure la gobernabilidad y la paz social del país. “Esta nueva experiencia democrática debe ofrecer un nuevo rostro al país a través de la participación de todos y la reconstrucción del tejido social y la institucionalidad legítima, popular” (Comisión Episcopal de Justicia y Paz, diciembre 2015). La democracia y la equidad no se construyen con el triste espectáculo que estamos viendo estos días. Ante la confrontación entre el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional, nos preguntamos si es el camino para superar los problemas de la gente. Respetar las competencias, asumir la diversidad de posturas como una riqueza que obliga a la concertación, y sobre todo, no desconocer lo que el pueblo, el soberano, decidió. Es moralmente inaceptable y clama al cielo olvidar y dejar de lado la voluntad que el pueblo manifestó en las elecciones.

15.- Comprometidos con nuestro pueblo con el que compartimos a diario sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias (Gaudium et Spes, 1) que son los nuestros; como ciudadanos no podemos ser indiferentes ante los problemas y debemos ser promotores de reconciliación, propiciando el perdón y la superación de las heridas y las enemistades. Hacemos un llamado en este año jubilar de la misericordia, a trabajar por el diálogo, la reconciliación y la paz. Invitamos a todas nuestras instituciones a implementar, con creatividad y coraje, gestos y acciones que nos hagan vivir y gustar con alegría y sacrificio, los frutos de la solidaridad y la fraternidad: una mayor atención a los pobres, a los enfermos, a suscitar con creatividad iniciativas para la paz y para llenar los vacíos ante la escasez de alimentos y medicinas, tales como “las ollas solidarias” o cualquier otra forma de atención a las necesidades de la comunidad.

CONCLUSIÓN
16.- Quiera Jesucristo, Señor de la historia, y así lo pedimos, que este año 2016, lleno de pronósticos preocupantes, nos ofrezca también la posibilidad, desde la convicción y la responsabilidad fundamentada en la virtud de la solidaridad y la capacidad de comprensión del otro, de ser verdaderos constructores de una Venezuela fraterna, acogedora, para superar todos los conflictos en paz, libertad y justicia. Estemos vigilantes para exigir a la dirigencia política que esté a la altura de las urgencias del momento. Seamos ciudadanos activos y no meros espectadores, o sumisos seguidores de consignas huecas. Comportémonos como verdaderos creyentes, hijos del Padre de toda misericordia y hermanos de todos sin excepción. Oremos con insistencia por la paz y el bien común. Pedimos a nuestros sacerdotes que diariamente en la Misa reciten la “oración por Venezuela” que incluimos como apéndice al final de esta exhortación. Que en estos sanos y justos propósitos nos bendiga Nuestra Señora de Coromoto, Patrona humilde y sencilla de nuestro pueblo.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela.
Caracas, 12 de enero de 2016.

ORACIÓN POR VENEZUELA

Jesucristo, Señor Nuestro,
acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades
en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados,
y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu.
Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a
la dignidad humana, la libertad, la justicia
y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios,
danos la capacidad de construir la convivencia fraterna,
amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres
y trabajando por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y el encuentro,
para que juntos construyamos la civilización del amor
a través de una real participación y la solidaridad fraterna.
Tú convocas como nación y te decimos:
Aquí estamos Señor, junto a nuestra Madre, María de Coromoto,
para seguir el camino emprendido
y testimoniar la fe de un pueblo
que se une a una nueva esperanza.
Por eso todos juntos decimos: ¡Venezuela!
¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!
Amén


viernes, 29 de enero de 2016

"Misericordiosos como el Padre"


"Misericordiosos como el Padre"

EXHORTACIÓN PASTORAL CON OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN DEL  
AÑO DE LA MISERICORDIA EN LA DIÓCESIS DE PUERTO CABELLO


A los sacerdotes, consagrados y consagradas y fieles laicos:

1.   La Iglesia ha recibido con alegría la convocatoria de un Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia que ha hecho el Papa Francisco. La misericordia viene de Dios y es  fuente de perdón, serenidad, paz  y esperanza. Al atravesar la Puerta  Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a hacerla presente a los demás.
El Año Santo iniciará el 8 de diciembre de 2015, con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro en Roma. El domingo 13 de diciembre se abrirá la Puerta del Jubileo en nuestra Diócesis de Puerto Cabello en la catedral San José  a las 5  de la tarde,   como un signo visible de la comunión con toda la Iglesia. El año jubilar  concluirá el 20 de noviembre de 2016.
Para nuestra Diócesis, el Año de  la Misericordia   no es un   elemento ajeno. En efecto, nuestra acción pastoral anhela una ternura dirigida hacia  los creyentes y un camino   misericordioso y compasivo hacia ellos. (Cf. Misericordiae Vultus, 10)
2.   En lo que atañe a la primera prioridad de nuestro Plan pastoral, la  Primacía de la gracia,  la misericordia  tiene como objetivo primario ser una manera concreta de vivir la santidad. En efecto, Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre; por tanto,  Él  es la fuente de alegría, serenidad y  paz. La misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que se  encuentra en el camino de la vida. La misericordia es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado. (Cf. Misericordiae Vultus, 2-3)
3.   Respecto a la  prioridad de  la Misión, la Iglesia tiene  que  anunciar la misericordia de Dios, centro del Evangelio, que debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige un nuevo entusiasmo y  una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio,  que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia de Dios, para penetrar en el corazón de las personas la búsqueda del   camino de vuelta hacia el Padre.
Por tanto, donde esté  presente la Iglesia, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las pequeñas comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, debería existir un oasis de misericordia. (Cf. Misericordiae Vultus, 12)
4.   En cuanto a la  prioridad de la solidaridad,  en este Año Santo, auguramos que se tome conciencia y se realicen las las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos. (Cf. Misericordiae Vultus, 16)
En parte para cumplir con este cometido, exhorto a los distinguidos párrocos para que en sus respectivas comunidades  creen  y consoliden, si es el caso,   las respectivas Caritas Parroquiales, con alguna obra social que responda a las personas más necesitadas.
5.   La Cuaresma de este Año Jubilar debe ser vivida con intensidad, como  un momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios.
La iniciativa “24 horas para el Señor”, a celebrarse durante el viernes 4 y sábado 5 de marzo,  que antecede al IV domingo de Cuaresma, debe efectuarse  con éxito  en nuestra Diócesis; así como otras jornadas penitenciales que cada párroco pueda establecer en su templo o en lugares abiertos donde “esta la gente” ( Centros comerciales, plazas, boulevares).  Es un hecho que muchas personas y entre ellas los jóvenes, se  están volviendo a  Dios a través  del sacramento de la Reconciliación. 
6.   Por instrucciones del Santo Padre, este  año,  será un año jubilar donde gozaremos del beneficio de laINDULGENCIA, que nos recuerda que el perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites. Dios, rico en piedad y ternura, está siempre disponible al perdón y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada. (Cf. FRANCISCO, Carta  con la que concede la Indulgencia con ocasión de Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Roma 1  septiembre de 2015)
6.1.      Para obtener la indulgencia se debe cumplir  en primer lugar con las condiciones habituales:confesión sacramental, comunión eucarística,  oración por las intenciones del Santo Padre.
6.2.      Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en la  Catedral San José. Es importante que este momento estén unidos, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía, profesión de fe y   una reflexión sobre la misericordia”.
6.3.      “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en las iglesias que tradicionalmente se identifican como JubilaresSanto Cristo de la salud de Borburata y Santa Ana de Morón,con los anteriores elementos.
6.4.      “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en las Fiestas diocesanas siguientes:

*    Jueves 11 de febrero:   Jornada mundial del enfermo en el Hospital Adolfo Prince Lara (Organizado por la Zona 2). En este día serán enviados a las comunidades los misioneros y voluntarios de la misericordia.  Y se renovaran los ministerios  conferidos a nuestros laicos.
*     Sábado 19 de marzo. Solemnidad de San José en el Catedral San José
*    22 de marzo: martes santo con  el  III Encuentro diocesano de Parroquias en un espacio abierto  de  Morón ( Organizado por  la Zona 5)
*    24 de marzoJueves santo en la Misa Crismal (Organizado por  Zona 1)
*    29 de mayoCorpus Christi en la Parroquia de  San Pio X El  Cambur (Organizado por la Zona 4)
*    14 de septiembre: Santo Cristo de la salud enBorburata.
*    1 de octubre:   Inicio del Año Pastoral en la Parroquia Santa Rosa de Lima (Organizado por la Zona 3)

6.5.      Cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.
6.6.      Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa,  “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor, recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa  a través de los diversos medios de comunicación".
6.7.      Los presos,  “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa".
6.8.      De igual modo, en la celebración  Eucarística podemos orar por nuestros difuntos con el fin de que ellos también participen del perdón de la indulgencia y alcancen a contemplar el rostro misericordioso del Padre  y les  libere de todo residuo de culpa.  
6.9.       Atendiendo al principio de que el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido sinceramente, el Santo Padre, ha decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, la facultad de absolver del pecado del aborto. Los sacerdotes se deben preparar para esta  tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera.
7.   Queridos hermanos, les invito a celebrar con intensidad este año de la Misericordia  para que renovemos nuestra propia vida cristiana transitando por las sendas de la santidad y perfección cristiana. Se lo encomendamos  a María, la Virgen, modelo incomparable de amor a Dios y al prójimo y expresión de la misericordia divina.

        En Puerto Cabello, a los tres días del mes de  diciembre  de dos mil quince.


 Saúl Figueroa Albornoz


Obispo de Puerto Cabello